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Combinando todas las formas de lucha para tumbar al señor presidente.

Por: Hernán Riaño



La derecha colombiana siempre ha estado en contra de la movilización social como una forma de lucha para presionar por beneficios, todos legales, para el pueblo colombiano. Todas las manifestaciones, protestas, movilizaciones u otra forma de expresión por parte de los ciudadanos eran repelidas y reprimidas violentamente por las fuerzas del orden al servicio de los partidos de ultra derecha y sus empresarios. En el llamado estallido social fueron asesinados, desaparecidos y lesionados, especialmente perdiendo sus ojos, muchos jóvenes que se atrevieron a llenar las calles en busca de mejoras sociales que les arrebató esa ultra derecha que se mantiene en el poder a sangre y fuego.

En el siglo pasado, bajo la constitución de 1.886, el país fue regido por algo llamado “estado de sitio” que no era otra cosa que los militares decidían sobre la vida de los colombianos. El conocido como “consejo de guerra” al que fueron enviados, básicamente, muchas personas que protestaban o pertenecían a partidos políticos diferentes a los llamados tradicionales, liberal y conservador, para que allí los juzgaran, sin garantías, y los condenaran un tribunal de oficiales militares que fungían como jueces, jurados y verdugos. Gran cantidad de ciudadanos fueron asesinados, torturados, mutilados, desaparecidos o condenados inmisericordemente. Ellos, las derechas, han utilizado, además, los paramilitares, el fraude y el robo de elecciones, las fuerzas militares del Estado, y todas las demás formas de lucha a su disposición para no permitir la democracia. 

Los políticos que siempre han gobernado Colombia no permitían que el pueblo se expresara y mucho menos que exigiera reivindicaciones, pues ellos consideran que el país es de ellos y nadie puede quitárselo. Solo ellos pueden manejar los destinos de la nación.

Con la llegada de Gustavo Petro al gobierno, ellos, los derechistas, optaron por usar la única arma que tiene el pueblo para hacerse oír, se apoderaron de la movilización para tratar de crear condiciones para defenestrar al gobierno actual. Claro que con unas motivaciones y características totalmente diferentes. Las reformas que propone el progresismo y que se discuten en el Congreso, con altibajos, han sido la causa para que estas derechas hayan saltado, como picados por una víbora, para amenazar, perseguir, mentir y calumniar a Petro. Pero no contentos con eso, para desestabilizar al gobierno y con el fin de tumbarlo, empezaron a hacer “marchas de protesta” en contra de las reformas. La última fue realizada el pasado 21 de abril en la que le metieron todo el dinero y sus recursos para crear un clima de insatisfacción, obviamente ficticio, siempre en complicidad con sus periodistas de sus medios de comunicación, solo para justificar el golpe de Estado.

A la movilización asistió una cantidad de personas que hizo que la ultra derecha hiciera sonar las trompetas del triunfo como si Colombia hubiera ganado un campeonato mundial de futbol. Pero, vamos por partes, la cantidad de asistentes ha sido contradictoria, y siempre con cifras que ellos mismos han publicado, unos han dicho que asistieron 500.000, otras que 250.000, otras las más prudentes que 80.000 y los mas sectarios uribistas que más del millón de personas. Sí, las plazas de Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga y Medellín se vieron llenas, pero con el correr de los días se ha sabido el cómo las llenaron. ¡Sorpresa!, además salieron los Vargas Lleras, los Uribe Turbay, los Fajardo, los Galán y todos los politiqueros de todos los colores y pelambres que hoy se mostraron como lo que son: extrema derecha y además, nunca habían salido a una marcha, como cambian las cosas.

Lo primero que han publicado los observadores progresistas e independientes, es mostrar una cantidad de buses que llegaron a las ciudades de diferentes sitios con ciudadanos que supuestamente están en contra del gobierno. En Bogotá se habla de mas de 100 buses. ¿Cuánto vale el alquiler de un bus de estos? Depende del sitio de donde hayan venido, si es ida y vuelta y otras consideraciones. Además, muchas personas que dicen que han conocido cómo se llenaron los buses han manifestado, que a unos les pagaron entre 200.000 y 300.000 pesos más refrigerio o viáticos, obviamente hay que confirmar estas afirmaciones.  Muchísima plata, inclusive Gonzalo Guillén publicó un post en el que decía que en Barranquilla se gastaron 5.000 millones de pesos para movilizar una determinada cantidad de gente pero que ni así lograron su cometido (1). En otros posts se ha denunciado que, supuestamente, un politiquero de Barrancabermeja trajo buses, que “les hizo conejo” a los manifestantes y los dejó “tirados” en Bogotá, pues no tuvieron el transporte de regreso. No es más sino hacer un corto recorrido por las redes sociales y se ven las denuncias de estos acontecimientos. Esto sin contar la cantidad de empresarios que, supuestamente, presionaron a sus empleados y operarios para que asistieran a la marcha so pena de sanciones y despidos, de ello también hay varias denuncias en las redes. Repito, hay que esperar confirmación o desmentido de todos esos hechos.

Las manifestaciones de la derecha dieron para todo, desde agresiones muy violentas a personas que ellos mismos calificaban de petristas y a los periodistas de RTVC (2), hasta “despistados” que salieron no supieron a qué, no saben absolutamente nada del por qué estaban allí, señoritas “muy bien” y ciudadanos del común que no supieron responder a unas preguntas que les hicieron periodistas alternativos. También se vieron cosas, permítanme el calificativo, tristes, como que personas de extracción muy humilde y muy convencidos de lo que hacían, sin dientes, descamisados o ancianos vendedores ambulantes, que odian a quien les está devolviendo sus derechos y desea garantizarles una vejez digna. No saben qué es una EPS, o qué es un fondo de pensiones y obviamente, su funcionamiento y la forma como les han quitado sus derechos. La ignorancia y manipulación total. Lo que quedó claro es que no tienen argumentos, solo se oyeron los gritos de “fuera Petro”, “muerte a Petro” siendo amenazas abiertas, hasta llevaron ataúdes y gritaron consignas pidiendo la cabeza del Señor Presidente, sin decir nada de fondo, nada con contenido que se pueda analizar (3).

Pero volviendo al análisis de la cantidad de asistentes, detengámonos un poco en ello, hace menos de dos años las personas que le hicieron caso al votar por el que dijo Uribe, o sea el hoy condenado ingeniero Rodolfo Hernández, fueron mas de 10 millones,  ateniéndonos a la cifra más alta de medio millón de asistentes en todo el país, y sin tener en cuenta las presiones y compra de asistentes, quiere decir que la fuerza de Uribe se ha disminuido significativamente. En las épocas del “florecimiento” uribista, todos sus seguidores salían con solo la convocatoria, llenaban plazas y avenidas. Hoy la cosa es diferente; muy pocos asistentes, mucho rumor no desmentido. Pero con estas pocas plazas llenas pudieron lograr un cometido temporal, el crear un falso clima de inconformismo para poder seguir con el plan del golpe de Estado, todo esto apoyado por sus periodistas y medios de comunicación, que se han convertido en los reales partidos de oposición ante la falta de ideas y argumentos de los politiqueros tradicionales.

Otro aspecto a analizar es el llamado a juicio de Uribe por la fiscalía y los jueces, este es un elemento muy importante para ellos, porque con esas manifestaciones quieren crear un clima de defensa y además amenazar con una guerra civil si lo llegan a condenar. Recordemos que esa ha sido una consigna permanente mostrada en las movilizaciones.

Lo que realmente preocupa, es la falta de análisis y solidaridad de muchos que se autodenominan petristas o progresistas; el domingo en la tarde y el lunes, se rasgaron las vestiduras, lloraron y muchos dijeron que la derecha ya se iba a tomar el gobierno; son los mismos que hace casi dos años, ante el triunfo progresista, decían “yo si le voy a hacer control a Petro”, con una desconfianza total en él, sin conocer el funcionamiento del Estado ni las condiciones en que lo dejó Duque y sin saber que los verdaderos dueños del poder son los grupos económicos.

Después de esas marchas, algunos, salieron a pedir diálogo con las derechas, pero ¿Qué se habla con ellos? ¿Cuáles son sus propuestas? ¿Cuáles son sus argumentos?,¿A qué acuerdo puede llegar uno con personas que lo único que dicen es “fuera Petro”? ¿Cuáles son las inquietudes de estas personas (y hablo de los que son uribistas estrato 0, 1, 2 y 3) que adolecen de todo y se oponen a la persona que les quiere devolver sus derechos? ¿Qué acuerdo puede uno logar con alguien que dice que hay que matar a Petro y sus seguidores? Esa es la reflexión que queda en el ambiente.

ADENDA: Que puede pensar y esperar uno cuando una persona de la tercera o cuarta edad le dice a un periodista que él no necesita pensión que necesita es trabajar. Eso es alucinante y demuestra el grado de ignorancia, discapacidad mental, estupidez al que han llegado algunos colombianos por “adorar a su dios Uribe”.

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

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