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Y se murió la reina…

La “institución” monárquica, que es la representación del feudalismo en su fase superior y mayor refinamiento, se vio afectada por muerte de la reina más antigua del planeta. Este régimen, ya debería estar en desuso y no existir en ningún país, sobre todo los llamados desarrollados.




No hablaré de esa “institución” ni a sus alcances, a pesar de ser una de las mayores saqueadoras, explotadoras y arrasadoras de los recursos del planeta en las países a los que han tenido como “súbditos”, dejándolos en la mayor pobreza, con una miseria, que aún hoy, es la vergüenza del mundo. Quiero referirme a las reacciones del mundo “light”, político y de prensa tradicional de Colombia. La muerte de esa señora desató una cantidad de sentimientos y reacciones muy pocas veces vistos, en las que los que siempre se han creído más que los demás, hasta lloraron por el deceso de una de las mayores saqueadores de los tesoros de otros países en la historia contemporánea. Recuerdo como en el siglo XX todos los que tenían poder y dinero se sentían ingleses y, para mi sorpresa, esa aspiración nunca se fue, a pesar de que ya el patrón que pone las condiciones no es la corona inglesa sino el presidente gringo y sus multinacionales. De hecho los que son calificados como “levantados” por esa élite clasista, se fueron a vivir a Miami y New York, porque Colombia es muy poco país para ellos.


Esa tristeza que los embargó, la manifestaron en llamadas a emisoras, trinos y en todas las redes sociales, muy dolidos porque, según ellos, se murió la soberana, “salve a la reina” dijeron muchos. ¡Tamaño despropósito!


Eso explica el atraso de nuestro país, con un vasallaje galopante que no quiere el desarrollo capitalista sino el dominio de las personas y sus bienes como lo ejercían en antaño los señores feudales, en los que ellos definían y decidían sobre todo lo referente a sus siervos.


Capítulo especial es el de los contenidos de la prensa escrita, noticieros radiales y televisivos, en los que desde los directores hasta el último de los periodistas se dedicaron a contar quien había sido la reina desde que nació y no sé si dejaron algún aspecto de la vida de Isabel sin contarnos. Muchos llegaron a afirmar que fue la “líder más importante de tres siglos”, el XIX, el XX y el actual, en los que vivió la señora. En un noticiero de TV, la analista internacional llegó a compararla con la bandeja paisa, para tratar de demostrar la importancia de dicho personaje, que según ella, había sido el factor de identidad del imperio británico (1). No sé cuántos más exabruptos dijeron, lo único cierto es que todos los días desde el fallecimiento de la susodicha, no han dejado de referirse a su muerte y a las diferentes manifestaciones de los británicos, como si ese hecho nos debiera importar más que los problemas de Colombia y los esfuerzos del nuevo gobierno por solucionar todos los entuertos dejados por los gobiernos de tendencia feudal-neoliberal, que hoy defienden los grandes medios de comunicación.


Tratan de ocultar los malos manejos y el desgobierno de todos los gobiernos, hasta el del nefasto Iván Duque, en los que han sumido al país en la crisis que hoy estamos viviendo. Déficits, corrupción, desaparición de dineros públicos en proporciones inimaginables, desfinaciación de instituciones y sobre todo la miseria y el hambre de más de 20 millones de compatriotas. Además de los crímenes, desplazamientos, masacres, asesinatos extrajudiciales mal llamados falsos positivos, bombardeos a menores de edad, desapariciones forzosas y todos los crímenes de lesa humanidad, asesinatos de candidatos presidenciales y líderes sociales.


Nada de esto es tan importante como la muerte de la mayor representante del despojo de los recursos de muchos países del planeta. Nuestros problemas pasaron a un tercer y cuarto lugar en las agendas de los medios de comunicación tradicionales para dar paso a la “más importante noticia”, como muchos la calificaron.

Como siempre son solidarios con sus pares feudales-neoliberales del mundo, ellos si entienden lo que es defenderse entre ellos, alabarse, crear los modelos de vida que deben imperar en el mundo, los “artistas”, los deportes, la “cultura” y todo lo relacionado con la vida de los habitantes del planeta es impuesto por ellos. Se creen los dueños del planeta.


Y como siempre, también se manifestaron los uribistas estrato uno, que tienen el síndrome de “Doña Florinda”, que a pesar de no tener ni qué comer, se creen de mejor familia que sus vecinos y compatriotas. Muy apesadumbrados por la muerte de la reina de un país que, en muchos casos ni siquiera saben dónde queda, cuál es su capital ni muchos menos qué abarca el Imperio Británico. Pero eso sí muy tristes por la noticia. Este hecho ha demostrado la falta de educación del pueblo colombiano, que madrugaba a ver y oír los informativos, para estar al día de la “gran noticia” y no perderse hasta el último detalle de lo que estaba pasando.


Ojalá algún día podamos tener una identidad propia y no dejarnos influenciar por los medios de comunicación al servicio de intereses foráneos y de poder nacionales, que los colombianos estudien, se documenten sobre las causas de nuestros problemas, piensen y decidan por sí mismos y que entre todos podamos construir un país equitativo y justo. Ese si es el motivo que nos debiera interesar a todos y no lo que nos han impuesto por décadas.

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